viernes, 1 de abril de 2011

"Del corazón en las honduras guardo tu alma robusta
                 cuando yo me muera guarda, dorada Salamanca mía,
                    mi recuerdo.
                  Y cuando   el Sol al acostarse encienda
                  el oro secular que te recama
                  con tu lenguaje de lo eterno
                  heraldo.
                          Di tú que he sido."
En estos verbos Unamuno deja ver el aprecio que tiene por la ciudad charra, y muestra su deseo de que cuando él muera Salamanca le recuerde igual que él nunca la olvidó en vida.
Se refiere a la eternidad de la luz dorada en sus piedras como aquella que él tanto buscó en su existencia, su preocupación por la no muerte y su anhelo de ser la luz que se refleja en las fachadas de sus monumentos.
Bonitos versos que nos hacen tener presente al que el 31 de diciembre hará 75 años que nos dejó corporalmente, pero no en alma.

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